domingo, 1 de marzo de 2026

PRESENTACIÓN DEL BLOG


    Uno de los tiempos fuertes litúrgicamente hablando es la Cuaresma, que comienza el Miércoles de Ceniza y concluye con la celebración de la Pascua. Un camino de cuarenta días que nos prepara a los  creyentes para vivir más intensamente el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Tiempo de penitencia, de ayuno, de abstinencia. Tiempo de meditar la Palabra y vivir con más intensidad el ser católicos. Para ello la iglesia nos ofrece diversos actos piadosos: el Vía Crucis, el Santo Rosario y la Corona del Dolor de Nuestra Señora.

    Esta práctica religiosa, podríamos considerarlo muy reciente, ya que se crea en el siglo XVII, en la Orden de los Siervos de María, los servitas, orden dedicada a la contemplación de los dolores de la Santísima Virgen María y a lo que ayudaría esta práctica religiosa a la contemplación, acompañando a la Madre de Jesús en sus dolores.

    La corona del Dolor sigue el esquema del Rosario, se reza con un collar de cuentas dividido en siete partes, comenzando cada parte por una cuenta mayor que el resto en la que suele aparecer el momento que se medita, siguiendo por siete cuentas más pequeñas. En la cuenta grande se enuncia el Dolor y se reza un padrenuestro, en las cuentas pequeñas se rezan siete avemarías. La corona se completa, en lugar de la Cruz, como en el rosario, con una imagen de Nuestra Señora de los Dolores. Es raro, pero en las procesiones de las cofradías de los servitas, los penitentes suelen portar en sus manos esta corona.

    Esta corona nos trae a la memoria, no sólo el dolor de Nuestra Señora, sino también la profecía del anciano Simeón y aquella espada del Dolor, que a lo largo de la historia la Iglesia Católica y los fieles en su devoción popular han querido convertir en siete dolores que se contemplan a lo largo de este piadoso ejercicio cuaresmal.

    Como el Rosario la Corona de Dolor tiene sus misterios estos son siete:

Presentación del Niño Jesús en el Templo y la profecía de Simeón.
La Huida de la Sagrada Familia a Egipto.
El Niño Jesús perdido en el Templo de Jerusalén.
El Encuentro de María con Jesús en la Calle de la Amargura.
María junto a la Cruz de Jesús en el Calvario.
María con Jesús en brazos, tras ser descendido de la Cruz.
La Sepultura y Soledad de Nuestra Señora.

    La intención de este blog, sin ánimo de lucro, es presentar cada uno de esos siete dolores, ilustrado por una obra de arte que haya servido como inspiración al mismo, y el texto del Viejo o Nuevo Testamento que ilumine al mismo.

 

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